LAS SIETE PROFECIAS DE LOS MAYAS  
 
     
     
     
     
  Primera Profecía:  
     
  La primera nos dice que el mundo de odio y materialismo terminará el día 21 de diciembre del 2012 (aunque creemos que todo será a partir de la fecha de octubre 28 del 2011 “13 Ajau”), y con ello el final del miedo; en este día la humanidad tendrá que escoger entre desaparecer como especie pensante que amenaza con destruir al planeta tierra, o evolucionar hacia la integración armónica en conjunción con el universo en su totalidad, comprendiendo y tomando conciencia de que todo está vivo y que somos parte de ese todo y que podemos existir en una nueva era de luz planetaria.  
     
  Esta primera profecía nos dice que: A partir del inicio del octavo inframundo galáctico, es decir del 4 de enero de 1999, nos quedan 13 años para realizar los cambios de conciencia y actitud, y desviarnos del camino de destrucción por el que avanzamos, hacia uno que abra nuestra conciencia, nuestra mente y eleve nuestro espíritu para integrarnos con todo lo que existe.  
     
  Los mayas sabían que nuestro sol “Kinich Ajau” es un ser vivo que respira y que cada cierto tiempo se sincroniza con el enorme organismo en el que existe; que al recibir un rayo de luz desde el centro de la galaxia brilla más intensamente, produciendo en la superficie lo que nuestros científicos llaman “erupciones solares” y cambios magnéticos; ellos dicen que esto sucede cada 5,200 años mayas, es decir cada 5,125 años físicos de la tierra. Dicen que la tierra se ve afectada por los cambios en el sol mediante el desplazamiento de su eje de rotación, y predijeron que, a partir de ese movimiento, se producirían grandes cataclismos.  
     
  Para los mayas los procesos universales como la respiración de la galaxia son cíclicos y nunca cambian: lo que cambia es la conciencia del hombre que pasa a través de ellos, siempre en un proceso para alcanzar la perfección (recordemos el mensaje de Jesús: “Sed perfectos como lo es mi padre en el reino de los cielos”). Los mayas predijeron que el día 21 de diciembre del 2012, el sol, al recibir un fuerte rayo sincronizador proveniente desde el centro de nuestra galaxia, cambiará su polaridad y producirá una gigantesca llamarada radiante.  
  Por ello, la humanidad deberá estar preparada para atravesar la puerta que nos dejaron los mayas, transformando a la civilización actual basada en el miedo en una vibración mucho más alta de armonía. Solo de manera  individual se puede atravesar la puerta que permite evitar el gran cataclismo que sufrirá el planeta para dar comienzo a una nueva era, a un nuevo ciclo del Sol.  
     
  Esta primera profecía nos habla del “Tiempo del no-tiempo”, un periodo de 20 años que comenzó en 1992 y que termina en el 2011-12, donde la humanidad entraría en el último periodo de grandes aprendizajes, grandes cambios. Asimismo, anunció que siete años después del comienzo de éste comenzaría una época de oscuridad que nos enfrentaría a todos con nuestra propia conducta.  
     
  Dijeron que las palabras de sus sacerdotes serían escuchadas por todos nosotros como una guía para despertar. Ellos llaman a ésta época como “el tiempo en la humanidad entrará al gran salón de los espejos,” una época de cambios para enfrentar al hombre consigo mismo, para hacer que entre al gran salón de los espejos y se mire, y analice su propio comportamiento con los demás, con la naturaleza y con el planeta donde vive. Una época para que toda la humanidad, por decisión conciente de cada uno de nosotros, decida cambiar, eliminando el miedo y la falta de respecto en nuestras relaciones.  
 
 
 
     
     
     
     
     
  Segunda Profecía:   
     
  Esta profecía anunció que todo el comportamiento de la humanidad cambiaría rápidamente a partir de un eclipse solar que ocurriría el 11 de agosto de 1999, y ese día vimos como un anillo de fuego se recortaba contra el cielo. Fue un eclipse sin precedentes en la historia, por la alineación en cruz cósmica con su centro en el planeta Tierra de casi todo los planetas del sistema solar, que se posicionaron en los cuatro signos zodiacales, que son los cuatro signos de los evangelistas, es decir de los cuatro custodios del trono que protagonizan el Apocalipsis según San Juan de Patmos.  
     
  La tierra de encontraba en el centro, Marte a su mano izquierda, Urano y Neptuno a sus espaldas, Júpiter y Saturno a su mano derecha, mientras la Luna, el Sol, Mercurio y Venus enfrente. Esta cruz cósmica de 4 puntas invito a 7 planetas de nuestro sistema solar, es decir la relación 4:7, se aconseja al lector leer Apocalipsis 4:7.  
     
  Además, la sombra que proyecto la Luna sobre la Tierra atravesó Europa pasando por Kosovo, luego por Medio Oriente, por Irán Irak, Pakistán y la India; con su sombra parecía predecir un área de conflictos y guerras, (lo que ha venido sucediendo puntualmente). Los mayas sostenía que, a partir de los eclipses, los hombres perderían fácilmente el control de sus emociones, o bien, afianzarían su paz interior y su tolerancia evitando los conflictos.  
     
  Desde entonces se vive en una época de cambios, que es la antesala a una nueva era –antes del amanecer es cuando la noche se hace más oscura-. El fin de los tiempos es una época de conflictos y grandes aprendizajes, de guerra, separación y locuras colectivas, que generará, a su vez, un proceso de destrucción y evolución; la segunda profecía indica que la energía que se recibe desde el centro de la galaxia aumentará y acelerará la vibración en todo el universo para conducirlo a una mayor perfección; esto producirá cambios físicos en el sol, en la Tierra y cambios psicológicos en el hombre, alterando su comportamiento, su forma de pensar y sentir; se transformarán las relaciones y los modos de comunicación, los sistema económicos, sociales, de orden y justicia; cambiarán las creencias religiosas y los valores aceptados; el hombre se enfrentará a sus miedos y angustias para resolverlos, y de ese modo podrá sincronizarse con los del planeta, y el universo; la humanidad se concentrará en su lado negativo y podrá ver claramente que cosa es lo que esta haciendo mal.  
     
  Este será el primer paso para cambiar la actitud y conseguir unidad que permite la aparición de la conciencia colectiva; se incrementarán los sucesos que nos unen pero también los que nos separan, la agresión, el odio, las familias en disolución, los enfrentamientos por ideologías, religión, modelos de moralidad o nacionalismo; simultáneamente, más personas encontrarán la paz, aprenderán a controlar sus emociones, habrá más respeto, serán más tolerantes y comprensivas y encontrarán la unidad; surgirá el hombre con un altísimo nivel de energía interna, personas con sensibilidad y poderes intuitivos para la sanación, pero también aparecerán farsantes que sólo pretenderán obtener ganancias económicas a expensas de la desesperación ajena.  
  Al final del ciclo, cada ser humano será su propio juez; cuando el hombre entre al salón de los espejos para examinar todo lo que hizo en la vida, será clasificado por las cualidades que hay desarrollado en su vida, su manera de actuar día tras día, su comportamiento con los demás, y su respeto por el planeta, todos se ubicarán acordes a lo que fueron; los que conserven la armonía comprenderán lo que sucede como un proceso de evolución en el universo. En cambio, habrá otros que por ambición, miedo y frustración culparán a los demás o a Dios por lo que sucederá, y se generarán situaciones de destrucción, muerte y sufrimiento, pero también se dará lugar a circunstancias de solidaridad y de respeto con los demás, de unidad con el planeta y el cosmos.  
     
 
Tercera Profecía:
 
     
     
     
  La tercera profecía maya dice que una ola de calor aumentará la temperatura del planeta, produciendo cambios climatológicos, geológicos y sociales en una magnitud sin precedentes, y a una velocidad asombrosa; los mayas dicen que el aumento de la temperatura se dará por varios factores, uno de ellos generado por el hombre que, en su falta de armonía con la naturaleza, sólo puede producir procesos de autodestrucción; otros serán generados por el sol, que, al acelerar su actividad por el aumento de vibración, produce más radiación, aumentando la temperatura del planeta.  
     
 
Por esta advertencia de la tercera profecía de los mayas, se hace impostergable y urgente un cambio de conducta, en lo individual y colectivo, para asumir el compromiso de la práctica cotidiana de acciones que ayuden a mejorar la ecología del planeta, hasta lograr la plena armonía del ser humano con el entorno, a sabiendas de que el comportamiento del hombre será crucial para sobrellevar el aumento general de la temperatura causada por su propia conducta inconciente y depredadora.
 
     
     
     
     
     
     
  Cuarta Profecía:  
     
  La cuarta profecía dice que, a consecuencia del aumento de la temperatura causado por la conducta anti-ecológica del hombre y una mayor actividad del sol, se provocará un derretimiento en los polos (ya tuvimos noticia del desprendimiento de un bloque de hielo polar del tamaño del territorio del estado de Tlaxcala); si el sol aumenta sus niveles de actividad por encima de lo normal habrá una mayor producción de viento solar, más erupciones masivas desde la corona del sol, un aumento en la irradiación y un incremento en la temperatura del planeta.  
     
  Los mayas se basaron en el giro Sidereal de 584 días de Venus para calibrar sus cálculos solares. Venus es un planeta fácilmente visible en el cielo, pues su órbita está entre la Tierra y el Sol. Ellos dejeron registrado en el Códice Dresden, que cada 117 giros de Venus, marcados cada vez que aparece en el mismo sitio en el cielo, el sol sufre alteraciones, aparecen enormes manchas o erupciones de viento solar; advirtieron que cada 5,200 años mayas se producen alteraciones aún mayores y que cuando esto sucede el hombre debe estar alerta, es el presagio de cambios y destrucción.   
     
  En el Códice Dresden también figura la cifra 1’366,560 kines que tiene una diferencia de 520 días con la cifra que aparece en el Templo de la Cruz, en Palenque, la cual tiene tallado la cifra de 1’366,040 kines, correspondiendo esta diferencia al periodo de tiempo que ellos llamaban “tiempo de no tiempo,” que es el mismos que estamos viviendo desde 1992; los cambios en la actividad del sol serán más fuertes puesto que las protecciones que tenemos en un nivel planetario se están debilitando, por lo que el campo electromagnético que nos cubre está disminuyendo su intensidad.   
     
  Si sabemos que muchas cosas que queremos que no sucedan y que causan grandes tragedias, finalmente suceden, debemos concentrarnos en producir resultados positivos de nuestras acciones y al mismo tiempo crecer con las dificultades que se nos presenten; debemos asumir la vida y tomar nuestras decisiones de manera conciente; hay que abrir los ojos a las posibilidades que puede traernos un mundo en el que todos culpan a los demás de lo que sucede.  
 
 
 
 
     
     
  La Quinta Profecía:  
     
 
Esta profecía nos dice que todos los sistemas basados en el miedo, sobre lo que se fundamentan todas las religiones y nuestra civilización, se transformarán simultáneamente en el planeta y en el ser humano para dar paso a una nueva realidad de armonía. El ser humano está convencido de que universo existe sólo para él, que la humanidad es la única expresión de vida inteligente, y por eso actúa como un depredador de lo que existe. Los sistemas fallarán para enfrentar al hombre consigo mismo y hacerle ver la necesidad de reorganizar la sociedad, y continuar en el camino de la evolución, que nos llevaría a comprender la creación. El nuevo día galáctico está anunciado por todas las religiones y cultos como una época de paz y armonía para toda la humanidad, es claro entonces que todo lo que no produzca este resultado debe desaparecer o transformarse; la nueva época de luz no puede tener una humanidad basada en la economía militar de imposiciones de verdades.
 
     
 
     
     
  La Sexta Profecía:  
     
  La sexta profecía maya dice que en los próximos años aparecerá un cometa, cuya trayectoria pondrá en peligro la existencia misma del hombre. Los mayas veían a los cometas como agentes de cambios, que venían a poner en movimiento el equilibrio existente para que ciertas estructuras se transformen permitiendo la evolución de la conciencia colectiva –todas las cosas tienen un lugar que les corresponde en todas las circunstancias- aún las más adversas son perfectas para generar comprensión sobre la vida y desarrollar conciencia sobre la creación; por esto el hombre se ha enfrentado constantemente a situaciones inesperadas que le generan sufrimiento.  
     
  Es un modo de lograr que reflexione sobre su relación con el mundo y con los otros, así, a lo largo de muchas vidas comprenderá las leyes universales de la razón de la creación. Para los mayas, Dios es la presencia de la vida que tiene todas las formas y su presencia es infinita. Este cometa del que habla la sexta profecía fue también anunciado por muchas religiones y culturas, por ejemplo la Biblia en el libro del Apocalipsis aparece con el nombre Ajenjo. Si el cometa aparece, es posible que su trayectoria lo lleve a chocar con la Tierra, o también por medios físicos o psíquicos logremos desviar su trayectoria. Los cometas siempre han formado parte del sistema solar; miles de residuos atraviesan, cruzan, rozan, van y vienen periódicamente, e incluso chocan con los planetas, que se mueven siempre en órbitas regulares alrededor del sol.  
     
  Los mayas siempre estudiaron y registraron los eventos del cielo; su alerta fue prevenir al hombre de los peligros de no conocer las órbitas y periodos de grandes residuos que cruzan con la trayectoria conocida de la Tierra; ellos sabían que para el hombre moderno, descubrir con anticipación un asteroide tan grande que pudiera causar su extinción y luego desviarlo sería uno de los mayores logros de la historia humana y un hecho crucial que nos uniría como especie.  
     
  Antiguamente, la esfera celeste era el dominio de los dioses, la aparición sorpresiva de un objeto desconocido que dominaba la noche era motivo de miedo y misticismo, por tal razón, los mayas construyeron observatorios dedicados a estudiar los fenómenos, querían entender los impredecibles movimientos en el cielo, especialmente después de que establecieron posiciones de los planetas y de las estrellas.  
     
 
El peligro inminente del que nos alerta la sexta profecía nos obligaría a lograr un alto nivel de cooperación internacional, a establecer un sistema de comando y control por encima de los países y una estructura de comunicación mundial, sería la única manera que los países declinaran su soberanía a una identidad como las Naciones Unidas, dando paso a un gobierno mundial para el bien común. Sería un cambio para aprender a trascender la desunión que es la base de nuestra sociedad.
 
     
  La Séptima Profecía:  
     
     
     
     
  Esta profecía maya nos habla del momento en que el sistema solar, en su giro cíclico, sale de la noche para entrar en el amanecer de la galaxia. Dice que a partir del 8ava creación o inframundo de los mayas, es decir el galáctico, esto es en los últimos 13 años que van desde 1999 al 2012, la luz emitida desde el árbol de la vida, desde esa cruz cósmica invisible, localizada en el centro de nuestra galaxia sincroniza a todos los seres vivos y les permite acceder, voluntariamente, a una transformación interna que produce nuevas realidades. Que todos los seres humanos tienen la oportunidad de cambiar y romper sus limitaciones, recibiendo un nuevo sentido: la comunicación a través del pensamiento. Los hombres que por voluntad propia encuentren su estado de paz interior y eleven su energía vital, llevando su frecuencia de vibración interior del miedo hacia el amor universal, podrán captar y expresarse a través del pensamiento, y con este florecerá el nuevo sentido….la telepatía.  
     
  La energía del rayo transmitido desde el centro de la galaxia, activa el código genético de origen divino en los hombres que estén en una frecuencia de vibración alta. Este sentido ampliará la convivencia de todos los seres humanos, generando una nueva realidad individual, colectiva y universal; una de las transformaciones más grandes ocurrirá en el nivel planetario, pues todos los seres humanos conectados entre sí como un todo, dará nacimiento a un nuevo ser en el orden genético….la reintegración de las conciencias individuales de millones de seres humanos despertará a una nueva conciencia, en la que todos comprenderán que son parte de un mismo organismo gigantesco.   
     
  La capacidad de leer el pensamiento entre los seres humanos revolucionará, totalmente, la civilización, desaparecerán todos los límites, terminará la mentira para siempre, porque nadie podrá ocultar nada; comenzará una época de transparencia y de luz que no podrá ser opacada por ninguna violencia o emoción negativa; desaparecerán las leyes y los controles externos, como la política y el ejército, pues cada ser se hará responsable de sus actos y no habrá que implementar un derecho o deber por la fuerza.  
     
  Se conformará un gobierno mundial armónico con los seres más sabios del planeta; no existirán fronteras ni nacionalidades, terminarán los límites impuestos por la propiedad privada y no se necesitará el dinero como medio de intercambio; se implementarán tecnologías para manejar la luz y la energía y con ellas se transformará la materia, produciendo de manera sencilla todo lo necesario, poniendo fin a la pobreza de siempre.  
     
  Los seres humanos que conciente y voluntariamente encuentren la paz interior, entrarán en una nueva época de aprendizaje por contraste armónico; la comunicación y la reintegración hará que las experiencias, los recuerdos individuales y conocimientos adquiridos estén disponibles, sin egoísmos, para todos los demás. Será como una Internet mental, que multiplicará exponencialmente la velocidad de los descubrimientos y se crearán sinergias nunca antes imaginadas.  
     
  Se acabarán los juicios y los valores morales que cambian con las épocas, como la moda. Se comprenderá que todos los actos de la vida son una manera de alcanzar una mayor comprensión y armonía; el respeto será el elemento fundamental de la cultura, transformará al individuo y a la comunidad y colocará a la humanidad en la posibilidad de expandirse por la galaxia. Las manifestaciones artísticas y las actividades recreativas comunitarias ocuparán la mente humana; miles de años fundados en la separación entre los seres humanos que adoraron a un Dios lejano, que juzga y castiga, se transformarán para siempre; el hombre vivirá la primavera galáctica, el florecimiento de una nueva realidad basada en la integración con el planeta y todos los seres humanos, para, que en ese momento, comprender que somos parte integral de un organismo único y gigantesco, y nos reconectaremos con la Tierra, los unos con los otros, con nuestro sol y con toda la galaxia.  
     
  Así todos los seres humanos comprenderán que el reino mineral, vegetal, animal y toda materia esparcida por el universo a todas escalas desde el átomo hasta la galaxia, son seres vivos con una conciencia evolutiva. A partir del día 21 de diciembre del 2012, todas las relaciones estarán basadas en la tolerancia, respeto, amor universal y flexibilidad, pues el ser humano sentirá a los demás como parte de sí mismo.