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PENSAMIENTO
DE LOS ANTIGUOS AJAU-KINES MAYAS |
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Los Ajau-Kines mayas no concebían la realidad
tal como nosotros lo hacemos en la actualidad. Convivían en permanente
contacto con los Dioses y sus ancestros. Caminaban con un pie en este mundo,
el cual ellos denominaron inframundo, y el otro pie en las “otras
realidades.” Los mayas era un pueblo inmerso en lo terrenal y en lo divino
indistintamente. |
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Para
nosotros, el lenguaje principal de nuestra realidad es la economía. Los
asuntos cruciales de nuestras vidas –progreso, justicia social, esperanza de
prosperidad, guerra ecología- se expresan en términos materiales. La lucha de
clases entre los que más tienen y los que menos tienen satura los noticieros
alrededor del mundo, disfrazada de terrorismo, tráfico de drogas, política y
hasta religión. Nuestros pensamientos están permanentemente enfocados hacia
el futuro, siempre en un ¿Qué hacer, cómo nos va a ir?, que nos mantiene
ocupados, tensos y distraídos. |
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En cambio, los grandes maestros mayas
codificaban su modelo de la realidad a través de la religión y los rituales.
El lenguaje religioso clarificaba el lugar de los seres humanos en la
naturaleza, el funcionamiento de la realidad sacra y los misterios de la vida
y de la muerte. Asimismo, este sistema incluía cuestiones prácticas de poder
político y económico, así como el modo en que operaba el orden de la
comunidad. |
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Nosotros vivimos inmersos en un mundo que
reviste nuestra definiciones de realidad física en la ciencia y de realidad
espiritual en los principios religiosos, sean estos los que sean. Pero los
mayas vivían en un mundo que definía lo físico como manifestación material de
lo espiritual, y lo espiritual como esencia del mundo material. La
experiencia se manifestaba en dos realidades, en dos dimensiones
complementarias. |
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Estos planos de la existencia se enlazaban
(aún sucede entre los mayas actuales) de manera inexplicable. Las acciones e
interacciones de los seres del otro mundo influían en el destino de éste,
trayendo enfermedad, salud, desastres, victorias o derrotas, muerte o vida.
Pero los habitantes de ese otro mundo dependían, para su propio bienestar, de
las hazañas, actos y sacrificios de los vivos. Y todos, desde el más humilde
agricultor, hasta el gobernante, vivían esta realidad dual. |
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En algunas zonas no existían diferencias entre
los políticos y sacerdotes mayas; la idea de dividir el bienestar humano
entre estas dos actividades era incomprensible para los mayas. Los reyes eran
chamanes divinos que operaban en ambas dimensiones de la realidad, los que
mantenían en equilibrio mediante sus actos rituales, lo que redundaba en
prosperidad en sus dominios. Lo anterior queda de manifiesto en su lítica,
arquitectura, estelas, frisos, columnas, arcos, etc. Su proceder mundano y
divino quedó plenamente plasmado con una maestría extraordinaria. |
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Los mayas
intentaron resolver el problema de la desigualdad social, porque ésta es,
precisamente, la situación que la institución del Ajau (el gran señor, el
rey) define como legítima, necesaria e intrínseca al orden y equilibro del
cosmos. El desarrollo de una civilización superior siempre crea problemas de
desigualdad social, pero nos se requiere manifestar tales diferencias
negativas entre la gente. |
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Para los
mayas la realeza se convirtió en el símbolo primario y la razón de ser de la
clase noble; es decir, los Ajauob, Ajau-Kines. La realeza se ocupó del
problema de la desigualdad, no destruyéndolo o negándolo, sino encajando la
naturaleza contradictoria del privilegio en la estructura de la vida misma. |
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Los rituales de los Ajau-Kines declaraban que
la persona mágica del rey era el pivote y el pináculo de una pirámide de
gente, la cima de una clasificación de familias que se extendía para
incorporar a todos en el reino, desde los más prominentes hasta los más
humildes. Esta persona era el conducto de lo sagrado, la vía de comunicación
con el otro mundo, el medio para hacer contacto con los muertos y,
ciertamente, para sobrevivir a la muerte misma. |
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El Ajau-Kines era él quien aclaraba los
misterios de la vida cotidiana, del cautivo y la cosecha, de la enfermedad y
la muerte. El usaba su conocimiento para crear acuerdos de trueque para su
propia gente. El podía reconocer en los cielos los signos que le decían
cuándo entrar en guerra y cuando mantener la paz. El campesino, el artista, y
el artesano tenían que pagar tributo al rey, pero este compensaba su servicio
dándoles una existencia más rica, agradable y cohesionada. La gente
recolectaba los beneficios espirituales de la intercesión del rey con el
mundo sobrenatural y compartía en la riqueza material su desempeño exitoso
traído a la comunidad. |
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Otra enseñanza de aquellos antiguos sabios es
que la acumulación de riqueza era una aberración. ¡Que lección para el mundo
moderno! El mundo de los antiguos mayas estaba formado por tres reinos
sobrepuestos: la bóveda celeste plagada de estrellas, el reino de Hunab-ku,
el árido mundo intermedio de la Tierra –al que la sangre de los reyes hacía
florecer y dar sus frutos-, y las negras aguas del inframundo subterráneo.
Estas tres dimensiones de la existencia estaban estrechamente relacionadas
entre sí. De hecho, ellos creían que estos tres reinos tenían vida y estaban
contenidos de un poder sagrado. |
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Al cielo lo representaron como un gran dragón,
el cual creaba la lluvia cuando derramaba su sangre, como contrapunto
sobrenatural a los sacrificios realizados abajo en la Tierra. El inframundo,
a veces era llamado Xibalbá, era concebido invisible, otro mundo paralelo al
que los reyes mayas y demás chamanes debían entrar en el trance extático. Al
igual que el mundo intermedio, el inframundo tenía animales, plantas y
habitantes de varias clases; además de un paisaje muy parecido al de la
Tierra. Al ocultarse el Sol, Xibalbá rotaba sobre la Tierra para formas el
cielo nocturno. |
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El plano humano de la existencia, el mundo
intermedio o Tierra, era un lugar sagrado. Los mayas creían que los cuatro
puntos cardinales sostenían la red fundamental de su comunidad y la
superficie del mundo. Asimismo, el eje principal de este mundo era la
trayectoria que seguía el Sol llamado por ellos “Kinich Ajau”, al desplazarse
de este a oeste en su viaje cotidiano. Cada punto cardinal tenía un árbol, un
ave y un color determinados, dioses asociados y los ritos vinculados a ellos. |
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El ESTE era la dirección más importante su
color era el ROJO, pues es donde nace el sol, la dualidad de este color
(conocimiento-ignorancia). |
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Desde el NORTE, a veces llamado “el lado del
cielo” su color era el BLANCO,
procedían las refrescantes lluvias de invierno y era la dirección de la
Estrella del Norte (Polaris) el cual para ellos era el pivote cuyo derredor
giraba el cielo, la dualidad de este color (humildad-soberbia). |
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El OESTE, cuyo color era el NEGRO, era muy
importante; constituía el fin, la terminación de las cosas, la
transformación, pues por allí moría el Sol, la dualidad de este color
(paciencia-impaciencia). |
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El SUR era AMARILLO y considerado como la mano
derecha o “el gran lado del Sol.” De acuerdo con la cosmogonía maya, el ESTE
iba en la parte superior de los mapas, la dualidad de este color
(libertad-esclavitud). |
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Esta concepción del mundo era cuadrangular:
los cuatro puntos cardinales estaban relacionados con el centro -cuyo color
era azul-verdoso-, sus dioses, su ave y su árbol. A través de aquel centro,
los mayas veían un eje o árbol llamado Wacah Chan (Seis Cielo o Cielo
elevado). Este coexistía en los tres reinos verticales. Su tronco atravesaba
de lado a lado el mundo intermedio. Sus raíces se hundían por el nadir en la
acuosa región del inframundo, mientras que sus ramas lo hacían el cenit, en
la capa superior de la región celeste. |
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Este Wacah Chan Era el rey y estaba en el
centro de la existencia de los mayas, el supremo sacerdote –chamán divino, el
que lo “traía” a esta realidad al caer en visiones extáticas en lo alto de
las pirámide, principalmente. En el éxtasis de los ritos de sangrado, el rey
traía el gran árbol del Mundo maya a esta existencia, a la mitad del templo y
abría la aterradora entrada al otro mundo. Innovaba la Serpiente de Visión y
ésta se manifestaba en todo su grandeza. Además del rey, otras personas
importantes en el ejercicio del poder chamánico podían invocarla. |
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Con esta Serpiente de Visión venían los
antepasados y los dioses del otro mundo a comulgar con el rey como fuerzas de
la naturaleza y del destino. Una vez llegados a este mundo, estos seres se
materializaban como objetos rituales, como características del paisaje o como
el cuerpo real de un invocante humano. El sangrado era el instrumento de
aquella materialización, foco ritual de la vida de los mayas. Los españoles
describen, cos asombro, a los mayas derramando la sangre de todas las partes
de sus cuerpos como principal acto de piedad. |
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En las representaciones del periodo clásico y
en las descripciones posteriores a la conquista, los rituales más importantes
requerían sangre del pene, o de la lengua, aunque también se podía extraer de
cualquier parte del cuerpo. En la concepción del pensamiento cosmogónico
maya, el ritual cumplía con dos propósitos: |
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Como
alimento y sostén de los dioses, y como la forma de lograr las visiones que
se interpretaban como la comunicación con las otras realidades. Estos
rituales de sangrado e invocación “daba a luz” a los dioses y, por lo tanto,
los materializaba en el mundo intermedio o humano. |
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Cada ritual dinástico o calendáricos
importantes en la vida maya, requería la santificación mediante el
derramamiento de sangre. Este daba existencia al Wacah Chan y permitía la
comunicación con los antepasados y los dioses. |
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| Entonces,
los rituales y sus efectos eran tan poderosos que los objetos, gente,
edificios y lugares cotidianos en que materializaban lo sobrenatural
acumulaban energía y se impregnaban de mayor sacralizad con el uso
repetido. De ahí se entiende la profunda fascinación que se siente al
visitar estos lugares de “poder”, ciudades que “emiten” –a pesar de tantos
siglos de haber sido construidas- una energía mística que nos mantiene casi
en estado de éxtasis. En cada estela, en cada piedra labrada, la esencia
divina de aquellos hombres de conocimiento, los reyes-sacerdotes-chamanes
divinos mayas, está impregnada con el fabuloso “intento” de su poder. |
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